Título original: Elle
Año: 2016
Duración: 130 min.
País: Francia
Director: Paul Verhoeven
Guión: David Birke (Novela: Philippe Djian)
Música: Anne Dudley
Fotografía: Stéphane Fontaine
Reparto:Isabelle HuppertLaurent LafitteAnne ConsignyCharles BerlingVirginie Efira,Judith MagreChristian BerkelJonas BloquetAlice IsaazVimala PonsRaphaël LengletArthur MazetLucas PrisorHugo ConzelmannStéphane Bak
Productora: Coproducción Francia-Alemania-Bélgica; SBS Productions / Entre Chien et Loup
Género: DramaThriller | Thriller psicológico.

La santísima trinidad, sexo, violencia y religión o Verhoeven, guion y La Huppert.

Preguntarse si Isabelle Huppert es funcional a la película o si por el contrario esta fue creada para ella, significa pensar que las casualidades no existen y que por azar o bendición un poder más supremo unió semejante actriz, con uno de los mejores directores de nuestro tiempo y, un libreto que nos estimulará por treinta años más.

¿Y por qué treinta? Es que allá por el `92 nos sacudió a todos con el policial erótico ‘Bajos Instintos’, aunque en el medio hayamos tenido a la genial e incomprendida ‘Showgirls’ y más recientemente la de aventuras y para el gusto de todos -no quiero decir con esto que del montón-  ‘El libro negro’.

Pero, desde que disparó en nuestra cabeza y activó múltiples fantasías con el personaje de la sensual y peligrosa escritora Catherine Tramell (Sharon Stone), no había vuelto a suceder nada igual.

Para abordar el análisis de ‘Elle’ de una forma acabada, sería menester hacer un estudio completo sobre este señor director holandés, Paul Verhoeven. Temas como por ejemplo el impacto que tuvo la II Guerra Mundial (ver el horror frente a su casa), por eso la violencia siempre como tema decisivo en sus filmes. La religión, ya que en un brote psicótico que tuvo en su juventud a raíz de un embarazo no deseado de su novia por ese entonces, lo llevo a acercarse a la iglesia pentecostal, sin soluciones pero encontrándose con un personaje -Jesús- que marcaría su vida, hasta artística.

Y, por supuesto de la mano de esto, viene unido indefectiblemente el sexo.

Su trinidad irresistible, y como si esto fuera poco, abordada con un humor peculiar, no diría negro, más bien mordaz pero sin un ápice de ofensivo.

Un film que arrancó polémico desde el inicio. Iba a ser filmado en EEUU, pero las invitadas a tan prohibitivo confite, Cotillard, Kidman, la misma Stone, entre alguna más, desecharon el proyecto apenas leído por un temor entendible y estúpido a la vez.

Esto llevo a PV a Francia para la fortuna de todos, en donde la enorme Isabelle Huppert no dudó un instante en explotar tamaña oportunidad.

El primer film francés del director, que ya dejó bien en claro no será el único y para desgracia de los cobardes estadounidenses está seleccionada por Francia para representar a los Oscar (lamentablemente y ojala nos equivoquemos, con pocas chances dada su anticorrosión política). Basado en la novela de ‘Oh…’ de Philippe Djian, y presentado en el último Festival de Cannes arrasando con una catarata de críticas mas que positivas. Por fin está llegando a los cines esta obra magnífica que no dejará a nadie indiferente.

Nos cuenta la historia de Michelle Leblanc (Isabelle Huppert), una mujer exitosa, independiente, implacable, dueña de una compañía que crea videojuegos junto a su mejor amiga. Completan el entorno de nuestra protagonista, su hijo, un futuro padre e inservible sujeto, su madre y su joven novio-‘toy’, su ex marido con quien mantiene una más que cordial relación, su amante de temporada y un vecino con el que coqueteará.

Y así irrumpe en la mansión de Michelle un hombre enmascarado, golpeándola y violándola, y ésta en vez de denunciarlo, decide vengarse a su manera, entrando así en un juego perverso con su agresor, de gato y ratón.

Primero y principal dejar bien en claro que PV nos cuenta la historia de esta mujer en particular, que tiene un bagaje a sus espaldas tan o más tremendo que lo que le esta pasando. Nada tiene que especularse aquí con la supuesta aceptación de actos criminales, ni que el director sea misógino, ni nada que se le parezca. Nos introduce en un relato, en principio adaptado y en segunda instancia pone a prueba y sale airoso, su trilogía de elementos de la que hablábamos hoy: sexo, violencia y religión. Haciéndose y dándonos un festín con las fantasías más ancestrales que ni aun pecando de mojigato o manejando a la perfección la doble moral, pueden refutarse.

El film comienza con un plano en media res, en la mitad que se ve está siendo violada esta mujer mientras un gato mira la acción con absoluta frialdad. Y en la otra mitad, la oscuridad.

De plano PV nos dice que esta Michelle esconde algo. De este modo ya empezamos a aceptar su silencio frente a policía y/o amigos de tal deleznable acto.

El golpe es duro para el espectador. Pero un gesto en esa terrible acción deja de manifiesto cierto placer que siente la protagonista, por lo que respiramos, al menos entrecortadamente.

La obra mantiene la tensión y se destensa con ciertos toques de humor, muchos de esos momentos viniendo de la misma Michelle. Y puesto todo este banquete en los primeros minutos, deja claro el tono. Motivo por el cual trata de que el espectador avispado no juzgue, solamente disfrute y comience a elucubrar, no solo quien será, sino para qué semejante rito.

Nada en esta obra esta librado al azar. La empresa de videojuegos que Michelle maneja está en proceso de creación de su último producto; en el cual aparentemente un monstruo con cara de hombre que con sus varios tentáculos no solo viola al otro personaje del juego -una mujer- sino que además uno de ellos lo introduce en el cráneo de la víctima, no produciendo su muerte. Más bien esta mueve la cabeza y los ojos como con cierto placer.

Los paralelismos son evidentes. Estamos frente a un personaje (Michelle) que le justa jugar y fuerte. Esta alegoría de la fantasía más antigua y oculta que un ser humano pueda tener, PV la tira sobre la mesa, sin escrúpulos. No los necesita.

Apoyándose en un guion impecabilísimo y lúcido como pocos, el director se topa con una Huppert, no diría en estado de gracia, diría, en su categórico estado original.

Una actriz que ya nos tiene acostumbrados a papeles polémicos y hasta desagradables en su genialidad. Mas, aquí se la ve tan cómoda y disfrutando que no imaginaríamos una ‘Elle’ sin ella. No hubiese existido.

Cada ademán, cada mueca, su semblante, son perfectas piezas que van construyendo este relato.

Una mujer de complexión pequeña, con un rostro poderoso, maneja todo y a todos y se maneja a ella misma. Su aparente desorden es solo un orden más al que se permite acceder.

Su madre que como se dijo tiene un amante muy joven, sobre lo cual Michelle se siente molesta. Y hasta llega a decir ‘mátame si me ves así’. Así pagando por sexo, así con alguien tan joven. Sin embargo más allá de que figuradamente en el film se la ve como haciendo de una mujer de mediana edad, tiene muchos años más de los que aparenta. Y no se fija solo en mayores precisamente. Y surge la duda de que ¿es acaso alguien que como ella misma se define, una persona que no juzga? ¿Es solo control lo que ejerce esta mujer sobre sí misma y los demás o hay una pizca de cierto celo por lo que no puede tener? Preguntas que surgen en varias situaciones del film. No en vano PV elige ponerle como mujer del hijo una joven celosa, manipuladora y problemática. Por supuesto alguien a quien no acepta Michelle.

Un hijo que parece ser su debilidad, hasta que vemos que solo es una pieza más en su vida que juega como si fuese la más preciada partida de ajedrez.

Y por último y no menor la religión. Hija de un hombre católico a ultranza y sometida por un judío. En tanto Michelle navega en medio de esas aguas.

Vale decir que recientemente se ha publicado un libro de PV llamado ‘Jesús de Nazaret’. Polémico a más no poder. Entre otras muchas cosas considera que Jesús era un revolucionario que se dedicaba a exorcizar de manera no pacífica precisamente, razón por la cual él se hacía cada vez más fuerte. Hijo de María, violada por un soldado romano, y que además mantenía un buena relación con su padre adoptivo, José. Hombre este tan recto que acepto que María haya sido violada o tal vez Jesús haya sido el producto de una infidelidad.

Otro tema controvertido de este libro es su idea de Judas. Según el director este no traicionó a Jesús y explica sus motivos. Agregando que Judas desistió del grupo antes de la noche del arresto por lo que fue considerado un apóstata.

Con todo este ideario verhoeveniano no se hace fácil pero si se logra vislumbrar en el film su sistema de creencias.

Claro que existe una correspondencia entre estos personajes bíblicos y los de la película, el quid esta en encontrar las variables. Y si trasladamos su libro al film, aparece la idea de ‘su’ Jesús como esa atmósfera restauradora, presente en ese final de perdón múltiple. O renacer o seguir viviendo. Ya que nada indica un cambio sustancial en la vida de nuestra protagonista. Solo situaciones que por azar o provocadas se acomodaron a sus deseos.

Una película con tantas aristas que se vuelve adictiva. Un personaje complejo, por momentos odioso y en ocasiones haciéndonos sentir ganas de cuidar a esa niña con cara de psicópata que alguna vez fue.

Un derrotero de incansables situaciones que dejan al espectador cavilando, proyectando, uniendo los puntos para lograr ver esa segunda trama tan necesaria para encantarse cada vez más con un film accesible en su superficie, mas tan deliciosamente perverso y sofisticado – escarbando más profundo- como la fantasía más oculta, ambigua y comprometida que se pueda tener.

Autor: Pepis @rossbolena
Autor: Pepis
@rossbolena

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Elle

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