Dos uruguayos por Canadá

Durante agosto me fui de viaje por dos semanas con mi esposo a Canadá. Si bien, como es un país enorme, no llegamos a ver ni la mitad de él, sentimos que recorrimos un montón y conocimos muchos lugares nuevos, y me pareció buena idea escribir una especie de ¨diario de viaje¨ de nuestra experiencia.

El viaje comenzó el 7 de agosto, salimos de Montevideo a las once y media de la mañana, y tuvimos una escala en Panamá. El primer vuelo duró unas siete horas, y el segundo (hasta Toronto) un poco más de cinco horas. Llegamos en la madrugada del 8 de agosto a Toronto, donde teníamos solamente una hora de diferencia con Uruguay.

Nos alojamos en la casa de familiares, así que ese fue un tema del que no tuvimos que preocuparnos. El primer día decidimos descansar del viaje y recorrer la zona donde nos estábamos quedando, y el 9 de agosto alquilamos un auto y salimos en nuestro roadtrip hacia Fredericton (donde teníamos más familiares para visitar).

Como en total era un viaje de unos 1300 km hicimos una escala de una noche en Quebec. Nos quedamos por primera vez en un Airbnb, una experiencia muy peculiar. La dueña del lugar nos había escrito unos días antes que nos iba a dejar la llave del apartamento debajo de la alfombra de la puerta, y algunas indicaciones más para nuestra estadía. Cuando llegamos la llave estaba debajo de la alfombra, tal como nos habían indicado, y cuando nos fuimos al día siguiente la dejamos en el mismo lugar, sin ver a la dueña ni una sola vez. Todo estuvo bien y el lugar era súper lindo, tal como se mostraba en las fotos, pero ese nivel de confianza fue algo nuevo para nosotros.

QUEBEC

Quebec es la capital de la provincia de, justamente, Quebec, donde el idioma oficial es el francés. Nos dimos cuenta al instante que nos estábamos acercando a la frontera entre Ontario y Quebec, porque todos los carteles empezaban a tener su traducción del inglés al francés. Ya nos habían advertido del tema del idioma, pero no creímos que fuera a ser tan notorio, tomando en cuenta que para nosotros ¨en Canadá se hablaba inglés y listo¨. En el momento en el que cruzamos la frontera entre las provincias el inglés desapareció por completo y los carteles de ¨stop¨ pasaron a ser carteles de ¨arrêt¨. En cada lugar que entrabamos a los ¨bonjour¨ de las personas respondíamos casi al instante ¨do you speak english?¨. Por suerte la mayoría habla o por lo menos se defiende con el inglés, y al notar que éramos turistas nos trataban con bastante paciencia.

Para nuestra cena en Quebec queríamos probar Poutine, una comida hecha con papas fritas, queso fresco y gravy (salsa de carne), muy tradicional de Canadá y sobre todo de esta zona. Después de un largo viaje desde Toronto a Quebec llegamos alrededor de las nueve y media de la noche a nuestro Airbnb. Cuando empezamos a buscar lugares con buenas recomendaciones para comer Poutine nos encontramos con que la mayoría cerraba a las diez. Así que sin dudar demasiado salimos al lugar que teníamos más cerca, un pequeño restaurante que se llama Frite Alors! A nuestro criterio fue excelente, pero no tuvimos la oportunidad de probar Poutine en otro lugar como para comparar.

Al día siguiente teníamos que seguir en nuestro largo viaje hacia Fredericton, en la provincia de New Brunswick, pero no queríamos irnos sin conocer un poco más de Quebec. Nos recomendaron ir a la ¨ciudad vieja¨ de Quebec, donde estuvimos una hora buscando estacionamiento y otra hora recorriendo el lugar antes de seguir viaje.

FREDERICTON

Fredericton es la capital de New Brunswick, ubicada bien al este de Canadá, y es la única provincia que es oficialmente bilingüe. En nuestra estadía de cuatro noches estuvimos más que nada viéndonos con familiares y disfrutando de la naturaleza del lugar, con algunos paseos a orillas del río Saint John, un día en Saint Andrews y viendo ciervos entre los bosques locales.

TORONTO

Después de algunos días emprendimos nuestro camino de regreso a Toronto. Esta vez hicimos nuestra escala de una noche en Montreal, también en la provincia de Quebec.

El tráfico en las horas pico en Montreal es intenso. Lo que hizo que nuestra llegada el primer día se atrasara bastante y que decidieramos aprovechar a dormir para salir al día siguiente después de la peor hora. Por esto antes de dejar Montreal hicimos una recorrida rápida en auto para ver un poco más de la ciudad, hicimos una parada para tener una vista panorámica en el Mont-Royal, en el camino pasamos por Thousand Islands y seguimos camino para no llegar demasiado tarde a Toronto.

Nos quedamos seis días más completos en Toronto, donde aprovechamos a recorrer varios de los puntos turísticos que tiene la ciudad.

Subimos a la CN Tower, la quinta torre más alta del mundo, fuimos al Ripley’s Aquarium donde vimos tiburones pasando por arriba nuestro, medusas que cambiaban de color con un juego de luces y una mujer alimentando a las mantarrayas dentro de su tanque.

También presenciamos un partido de baseball entre los Toronto Blue Jays y los Tampa Bay Rays en el Rogers Centre, un deporte del que no entendía nada y del que ahora creo que entiendo un poco.

Tomamos un ferry para ir a la Toronto Island donde pudimos apreciar toda la skyline de Toronto, fuimos al Distillery District y a Casa Loma, una mansión que fue creada para imitar un castillo escocés en 1914.

Obviamente no nos podíamos ir sin tomarnos un día para visitar las Niagara Falls y acercarnos lo más posible a ellas (y quedar empapados con su agua) en el barco Hornblower.

Sin duda queda muchísimo para visitar de Canadá pero tuvimos una buena dosis de aventura, historia, naturaleza y turismo en nuestros días allá. Para ver un poco más de lo que hicimos pueden visitar mi canal de YouTube y ver el Vlog que edité del viaje.

 

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